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Soluciones de madera para la construcción.

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casa prefabricada de madera

La consciencia

Hoy les quiero escribir más desde la emoción que desde la razón, más desde un sentimiento que desde una reflexión, esperando que, de igual manera, este texto sirva como una contribución educativa. Creo que muchos (o al menos así espero) durante este tiempo de confinamiento y de cambios a una nueva normalidad, hemos pensado en las cosas pequeñas que hacemos y en como ellas afectan, no solo nuestro día a día, sino también nuestro hogar más grande: el planeta tierra. Al principio de esta cuarentena pudimos ver como el mar, los bosques, incluso las ciudades, fueron sanando, poco a poco, con tan solo tener a su mayor enemigo: el humano, confinado, por tan solo unas pocas semanas. Vimos como, durante este corto tiempo, empezaron a regenerarse y a curarse algunas de sus ecosistemas. Vimos como el agua se fue purificando, como los animales volvían a sus hábitats naturales perdidos ante el empuje de nuestra ocupación, e incluso, encontramos un mayor número de ejemplares, en lugares no tan convencionales, de especies que creíamos por años, y por estar en vía de extinción, ya casi desparecidas. Esto me pone a pensar en cómo he causado yo misma este daño, en como puedo ayudar para seguir mejorando, día a día, nuestro lugar de vida. Y no solo por mi, o por quienes vienen con nosotros, nuestros hijos, nietos o sobrinos, sino también por generaciones que nunca llegaremos a conocer. Tal vez al reciclar en casa, al viajar en trasporte público, al caminar o al ir en bicicleta a los lugares que debemos llegar, haremos una buena contribución para lograrlo, tal vez simplemente siendo conscientes de nuestra alimentación, de cuantos y que objetos realmente necesitamos utilizar, podríamos empezar a generar, poco a poco, los pequeños cambios que nos ayudarán para vivir en un mundo mejor.

Todas estas cosas me hacen pensar que no solo desde el punto de vista de mi cotidianidad puedo ayudar, sino también desde mi ejercicio profesional. Y es ahí donde la alegría me invade al saber que trabajo en un lugar, en una compañía, donde no solo puedo aplicar los conocimientos adquiridos en mi formación profesional y mis experiencias, sino también al saber que siendo parte de ella, y con mi labor, hago un pequeño aporte a la naturaleza. Trabajar en una empresa donde somos conscientes en el cuidado del medio ambiente, donde procesamos nuestros productos a partir de maderas de bosques reforestados, libres de químicos tóxicos que invaden nuestros ambientes cotidianos, donde conservamos la topografía del lugar que construimos, sin modificarla, dejando que los cursos del agua continúen por donde siempre supieron andar, generando un menor impacto, bien sea en construcciones pequeñas o de mayor tamaño, donde nuestra materia prima ayuda a reducir las emisiones de dióxido de carbono, es una satisfacción enorme. Y más que por todo esto, esa misma alegría me invade al saber que nuestra empresa se preocupó por todos estos aspectos antes que se convirtieran en una “moda”, en una “tendencia” en la arquitectura, una empresa donde se tuvo la visión de que el mundo necesita pequeños aportes para permitirnos disfrutar de nuestra vida, donde siempre quisiéramos mejorar el mundo que conocemos.

Podrá verse como algo muy romántico, pero trabajar en lugares como este, en empresas como esta, te permite pensar en la contribución que estamos obligados a hacer a nuestro mundo, como todas las mencionadas con anterioridad. Por lo cual, si cada uno de nosotros tratara de aportar algo pequeño, si cambiaramos nuestra manera de vivir, así con nuestros actos no se genere, inmediatamente, un gran impacto, podríamos avanzar más de lo que creemos. Debemos cuidar nuestro planeta, debemos cuidar nuestras vidas y nuestra salud. Aportemos, en este caso en el ejercicio de nuestro oficio como constructores, siendo más amigables con el medio ambiente. Existen países donde, por ley, se debe construir con materiales sostenibles, como lo es la madera, donde se deben emplear en un porcentaje mayor, para cualquier tipo de construcciones. Debemos generar cambios en nuestros criterios y darnos cuenta, así sea por la “obligación” de estar en una cuarentena, que el mundo necesitaba un respiro de nosotros, de nuestro impacto, de nuestro daño constante. Tratemos de ayudar, cada uno en algo pequeño cada día. Nosotros, tanto personal como empresarialmente, trataremos de seguir haciéndolo, cada día, con más ganas, con más consciencia y pasión.

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